TIERRAS



LA HISTORIA VUELVE ASOMARSE EN EL PARQUE PEREYRA IRAOLA

Después de los trágicos desalojos de 1999 y el 2000, que culminaran con dos sospechosos asesinatos de mujeres “quinteras” durante la resistencia a los desalojos liderados por Delia Serdiúk y Beti Senattore, durante la gobernación Duhalde en el  Parque Pereyra Iraola. Diez años después unas 200 familias pelean por recibir algo de las 400 hectáreas apropiadas y hoy abandonadas por la ex papelera Massuh. Los quinteros que allí reclaman tierras pertenecen a la organización ASOMA (Asociación de Medieros de la Argentina)  dicha organización agrupa a familias medieras y arrendatarios hortícolas, la mayoría de ellos de origen boliviano y criollos. Son alrededor de 250 familias las que en forma rotativa se mantienen en 15 carpas a la entrada del campo. Adultos,  niños,  jóvenes y viejos se encontraban apenas cubiertos por precarias carpas de plástico transparente el mismo que usan para los invernáculos, en la entrada del campo de la ex papelera. Dichas tierras fueron entregadas durante el menemismo a la papelera para la plantación forestal con destino a la producción de pasta de papel, tierras pertenecientes al parque público provincial. En tono desafiante, el acampe se encuentra enfrente de los campos públicos de administración privada de “Don Molina” quien constituye el mayor poseedor de tierras del parque 60 has en total desde hace 20 años que a su vez subalquila a quinteros para la producción de verduras cobrándoles hasta el 50 % de lo que producen, según nos contara Néstor Villacorta dirigente de ASOMA, con quien había  acordado este encuentro por teléfono y al momento de mi llagada se encontraba negociando con las autoridades del parque.

 Saliendo de la autopista camino a Mar del Plata en la bajada “El Peligro” el primer camino largo y recto a la izquierda, me condujo a la primer curva donde aguardaba el primer patrullero, allí doblé a la derecha y el segundo patrullero apenas pasando el puente de concreto y a la izquierda nuevamente casi patinando por el barro  llegué al acampe. En cuanto llegué, soy intensamente observado pero bien recibido  por una veintena de personas, la mayoría mujeres. A continuación se me acerca una mujer (Deisy) y un hombre (Adrián) a quienes nunca había visto ni hablado antes, quienes me ofrecieron un plato de comida caliente mientras conversamos esa fría y barrosa mañana. Otras  personas que se me acercaron querían saber acerca de mí casi tanto como yo de ellas. Por consecuencia les conté que había trabajado en el parque hace diez años atrás en época de los desalojos de 1998 y 1999 y que conocía algunas referencia de ellos y muy poco de su lucha y su reclamos.
La mujer muy decidida me plantea que ellos necesitan tierras para trabajar y que no quieren criar a sus hijos en una villa miseria, que ellos producen alimentos para la ciudad, que saben hacerlo pero no cuentan con el apoyo suficiente; que los arrendamientos están llegando con fuerte aumentos y las tierras están escaseando producto de la construcción de barrios cerrados. Adrián me explicita que el necesita tierra para trabajar, y  aquí en el parque hay gente que alquila campos en forma privada a “medianeros” siendo tierras fiscales, como el quintero Molina que explota 60 hectáreas desde hace 20 años. Los gastos se han incrementado en las semillas, remedios, plásticos y se hace muy difícil conseguir la tierra.



El Parque Pereira histórico territorio en conflicto:


El Parque Pereyra Iraola comprende 10.6 mil ha las cuales fueron expropiadas, por el Gob. Peronista de la Prov. de Bs. As., a la familia Pereyra Iraola en el año 1949 con el objeto de constituirse en Reserva Natural Provincial. A partir del 1951 el Gobierno Provincial da en arrendamiento 1200 ha, a un número no preciso de familias, para la producción hortícola (de aquí en adelante área Hortícola del PPI). Paralelamente una parte significativa de la superficie del Parque fue cedida al CEAMSE[1], a la Fac. de Agronomía de la UNLP, a la escuela de suboficiales Vucetich, entre otros actores, que hoy se encuentran ocupando parte de la superficie del mismo quedando un sector de menor dimensión destinado al esparcimiento y a la recreación, cerca de mil de las 9 mil originales.





En 1997, el gobierno provincial dejó de cobrar los arrendamientos a los productores familiares del PPI. Poco tiempo después un número importante de productores recibieron una cédula de desalojo. A partir de este hecho los productores se movilizaron a través de cortes de ruta y montaron una “carpa negra” con el fin de impedir el desalojo y llegar a un acuerdo con el gobierno provincial. Esta lucha da fruto a la Asociación Civil de Productores del Parque Pereyra Iraola -APPPI-, la cual está fuertemente comprometida con la continuidad de todos los productores familiares del Parque.





A mediados de 1999, Aurora Bejarano, de 42 años, fue asesinada brutalmente cerca de su quinta, lindera con la ruta nacional 2. En mayo de 2000 hubo una segunda víctima: Estela Nelly Cáceres, de 49 años, quizás la única persona capaz de identificar a los asesinos de Bejarano. Ambas mujeres fueron estranguladas. No hay sospechosos presos y los quinteros creen decididamente que se trató de un ataque contra ellos, pues ambas mujeres pertenecían a la Asociación. ¿Fueron muertes propias de la inseguridad que se vive en el Gran Buenos Aires, o asesinatos que esconden otros intereses?[2]. Ambos asesinatos ocurrieron durante la administración Duhalde[3] quien se negó a firmar la regulación de la tierra[4] para los quinteros promulgada en 1999.

Diego



[1] Algunos ejemplos de cesiones: la Armada (1.530 hectáreas, reintegradas el año pasado), la Escuela de Policía Juan Vucetich (520), la sociedad estatal CEAMSE (2.700), el Ministerio de Asuntos Agrarios provincial (500). En 1990, durante la gobernación de Antonio Cafiero, fueron entregadas 407 hectáreas a la empresa papelera Massuh S.A., por un plazo de 20 años, para un proyecto de forestación industrial.
[2] http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2001/01/21/z-00801.htm
[3] El Proyecto de Ley 3988/98, presentado en noviembre del año 1998, establece la suspensión de todos los trámites y acciones de ejecución de deudas y desalojo de los quinteros y arrendatarios del Parque, cualquiera sea el monto de la deuda que mantienen con el Gobierno provincial originada en el arrendamiento de los predios que explotan, por el término de 180 días(Diario Hoy 1999).

[4] http://pdf.diariohoy.net/1999/06/13/c16y17.pdf

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EXTRANJEROS NACIDOS ACA
En el espacio público de las últimas décadas, especialmente desde los ’90, apareció con fuerza el problema de la “extranjerización de la tierra en Argentina”.Ante esto muchas voces tanto del espacio político como de algunas organizaciones ruralistas y referentes académicos sumaron su preocupación ante el proceso creciente  de compra de inmuebles rurales por parte de personas que no son ciudadanos de la Argentina, es decir son extranjeros.

Frecuentemente se piensa que la extranjerización de la tierra es un tema reciente vinculado a la expansión de la sojización del desarrollo rural argentino y que el incremento de la presencia de compradores extranjeros de las tierras argentinas  obedecería a la falta de regulaciones estatales, que podrían con los dispositivos normativos adecuados mantener el problema controlado Siguiendo este análisis, la construcción pública de este  problema, aparece como un proceso  reciente que podría resolverse sin tocar las bases estructurales e históricas del modelo agro-exportador, planteo que a su vez es antihistórico y contradictorio. Extranjerizar la tierra y el destino preferente de su producción fue un factor constituyente, fundacional  y estructural del modelo primario -exportador argentino decimonónico y en el modelo soja-exportador actual la extranjerización se expresa mas  en la sectorización política de demandas por el sostenimiento de la  concentración de renta, que en la nacionalidad de quienes acceden a los recursos productivos como la tierra en este caso. 

Las  organizaciones de empresariado rural que reclaman medidas en contra de la “extranjerización de la tierra” en Argentina, además de ser precisamente los sucesores beneficiados por la mayor extranjerización de la tierra que se haya dado en la Historia Sudamericana Moderna a partir de los aluvionales procesos inmigratorios desde mediados del XIX, representan y cuentan en el presente entre sus asociados con numerosos “productores familiares” y pooles —argentinos y sojeros— que arriendan y compran  grandes extensiones de tierra en Bolivia y Paraguay para volcarlas también  a la producción de soja. Empresarios rurales ciudadanos de paises como  Brasil y Argentina actualmente son los países de Sudamérica que mas superficie de paises aledaños vuelcan a la producción de soja transgénica, y por ejemplo los principales pooles de siembra que operan las mayores superficies cultivadas en territorio uruguayo son, precisamente, argentinos.

Entonces cabe preguntarse si es más fácil ocuparse del problema de la “extranjerización de la tierra” tanto en nuestro país como a escala regional, cuando la ciudadanía de los inversores es de algún país muy lejano y del Norte Global que cuando la extranjerización es un problema entre ciudadanos de paises vecinos.

Fronteras adentro también podemos reflexionar   para poner en cuestión que el desplazamiento forzado de comunidades que practican agricultura de subsistencia , las expulsiones con sesgos violentos a las comunidades campesinas y de Pueblos Originarios de nuestro país, como el problema de salud pública que padecen los pueblos, enclaves semirurales y los niños banderilleros envenenados con estos agrotóxicos -entre un amplio abanico de efectos nocivos a escala ambiental y social- son un drama protagonizado por actores que comparten la misma ciudadanía, son argentinos  tanto los habitantes de las poblaciones envenenadas como quienes no respetan distancias humanitarias mínimas.

En un modelo económico de sesgo agro-exportador consolidado es irrelevante las falsas dicotomías interno/ externo, dentro/fuera, nativo/extranjero ya que la fórmula no es dicotómica sino jerárquica,  funcional y basadas en relaciones de fuerza económica. Es  en realidad un problema entre  formas sostenibles o insostenibles  de producción de alimentos, entre agricultura al servicio de un modelo de desarrollo nacional o de Agribusiness global que poco se detiene en el detalle de las fronteras nacionales como bien lo grafica la célebre publicidad “República Unida de la Soja” que la semillera multinacional Syngenta expone sin pudor diplomático alguno.

El problema de la “extranjerización”  no es solo una cuestión de en que país se nació o de cómo desaventajar a la competencia internacional en términos de oportunidades de rentas e inversión en portfolios de inmensas extensiones de las mejores tierras gerenciadas u ofertadas a los inversionistas extranjeros por los mismos referentes locales del Agrobusiness. El eje debería girar sobre cómo los sectores que mas renta concentran desde la década de los ’70, pooles de siembra, multinacionales semilleras, grandes y medianos empresarios sojeros y una miríada de actores vinculados; muchas veces actúan como extranjeros,  respecto a un desarrollo rural nacional, soberano, equilibrado, sostenible e inclusivo.


Silvia Lilian Ferro, Consultora en Desarrollo Rural. silviferro@gmail.com